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Un día en las carreras de los frijoles saltarines mexicanos


Posted: 05 Jul 2012 07:10 AM PDT

Se dice que la ciudad de Álamos, en Sonora, es la "capital mundial del frijol saltarín". Allí, en 7.500 kilómetros cuadrados de superficie, crece un arbusto que da unas curiosas semillas entre canela y castaño (Sebastiania pavoniana) que son famosas desde hace siglos por ser capaces de saltar y moverse bajo el sol mexicano, incluso cuando se ponen sobre la mano.
Estos frijoles, como allí los llaman, tienen truco y se esconde dentro; pero ahora ingenieros mecánicos estadounidenses han descubierto que los frijoles saltarines mexicanos no se mueven al azar saltando como locos, sino que siguen una pauta de traslación que puede ser impagable para diseñar y programar robots que puedan moverse en una dirección controlada.
Los frijoles saltarines provienen de las montañas del noroeste de México y comienzan a desarrollarse cuando una polilla pone sus huevos en las flores del arbusto, a principios de verano. Cuando las flores maduran se convierten en vainas en forma de semillas que atrapan a las larvas de la polilla en secciones parecidas a las rebanadas de un pan de molde.



A mediados del verano, en tiempo de lluvias, cada sección de la vaina o frijol cae al suelo. Para escapar del calor, la larva atrapada salta y empuja desde dentro la semilla, moviéndose para encontrar rápidamente zonas de sombra donde la temperatura es más fresquita.


La larva se alimenta del interior de la semilla, creando un espacio para sí misma y pegándose a las paredes con hilos de seda, que la mantienen centrada; cuando empieza a apretar el calor la larva se mueve nerviosamente, tirando de los hilos que la sujetan al frijol y recorriendo su superficie interior, lo que causa el característico «salto» o el movimento de rodadura (se descubrió cómo la larva controla el movimiento de la semilla, colocando a una de ellas dentro de una cápsula de transparente).
Y así se pasa los siguientes seis u ocho meses dentro de la semilla, saltando y dando vueltas para buscar la sombra como turista en una playa, llegando a ejecutar 40 saltos por minuto cuando pegan los 45 grados centígrados de canícula. Hasta que madura y sale del cascarón para convertirse en pupa, terminando como no podía ser de otra forma en la llamada "polilla del frijol saltarín".

Para sumarse a este conocimiento sobre los movimientos de los frijoles, estos investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta, construyeron una pequeña pista de carreras de 12 carriles dentro de un horno de pan, debajo de la cual colocaron una resistencia eléctrica y otros dispositivos para crear diferentes gradientes de temperatura entre ambos extremos. Y colocaron frijoles en cada carril para forzar a las larvas a moverse realizando varias carreras.
Los científicos detectaron que el movimiento de saltar y rodar que realizaban se asemejaba al que hacen las bacterias y otros organismos, que en investigaciones anteriores ya habían demostrado que toman la trayectoria óptima para la localización de objetivos distribuidos al azar. Esto significa que estos movimientos puede ser teóricamente determinados.

Así que con esos datos y, entre medias de las apuestas a ver cuál era el frijol más rápido, los investigadores escribieron un algoritmo basado en la pauta del comportamiento de la semilla y probaron su exactitud con simulaciones y con un robot con ruedas.
En ambas pruebas, los movimientos fueron muy parecidos al de los frijoles saltarines, por lo que según los investigadores ese algoritmo podria ser utilizado en un futuro muy cercano para fabricar sensores de bajo costo para la detección de gradientes de temperatura que pudieran auto-refrigerar partes delicadas y muy sensibles de un robot; o bien para detectar temperaturas en el transcurso de un trayecto de exploración. Las posibilidades son enormes.
Un magnífico ejemplo de bioinspiración cuando el calor hace bullir las ideas, sin duda.
Fuente y fotos: Locomotion of Mexican jumping beans. El equipo de ingenieros está integrado por Daniel West, Lal Ishan, Leamy Michael y David Hu, y publicaron el mes pasado su estudio sobre la locomoción de los frijoles saltarines mexicanos en la revista científica Bioinspiration & Biomimetics. Vía PhysOrg. Vídeo: BBC
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Fuente: Futuretech



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Carolina Barreiro

Presidente de +ANTROPOLOGÍA

Grupo de Extensión Universitaria
Antropólogo en Proceso de Formación - Antropología UCV 
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